
“A medida que se transforma el cuerpo, así también sucede con el Sí-Mismo. La transformación de la conciencia significa la transformación del cuerpo “ Janet Adler.
Movimiento Auténtico o danza movimiento terapia de orientación junguiana es un abordaje corporal simbólico que permite una escucha profunda de los contenidos inconscientes de la psique, la atención y presencia de la terapeuta crea un “espacio libre y contenedor” que permite que emerjan etapas evolutivas desde la temprana infancia, también podemos corporeizar la imagen de un sueño o hasta un síntoma psicosomático. A través de este proceso nos guíamos hacia la corporeización de lo que emerge teniendo posteriormente la oportunidad de dialogar, esculpir, escribir, dibujar, tomar forma con algún material de arte. Nos permite en conexión con el proceso creativo apertura la transformación desde la experiencia corpreizada y por supuesto evolucionar y encontrar con tu ser más genuino.
El movimiento auténtico es una práctica de apariencia simple pero compleja y rica en textura en múltiples aspectos que nos permite experimentar en nosotros y nosotras mismas, así como con las demás personas. Esta disciplina se define por la relación entre una persona que es testigo y una persona que se mueve. La persona que es testigo observa, mira sin juicio, sin proyección o interpretación. En esta disciplina, la persona que se mueve trabaja con los ojos cerrados, llevando lentamente la atención hacia el interior mientras sus movimientos devienen más específicos respecto a su propia historia y naturaleza. Por otro lado, las personas que atestiguan prestan atención no solamente a aquello que el movedor está haciendo sino también a su propia experiencia interna en presencia del mismo. La persona que se mueve siente una libertad creciente para entregarse a su inconsciente. Mientras el cuerpo encuentra una forma para comunicar aquello que inicialmente no la tenía, la conciencia personal evoluciona. La experiencia del movedor, el testigo y la relación entre ambos sucede a través de muchos niveles, creando una complejidad que comprende la dimensión inconsciente y también la consciente.
Se trata de cerrar los ojos para poder escuchar las imágenes y sensaciones del mundo interno, que permite:
– Contribuir con un camino fluido de la consciencia encarnada individual
– Creando un potencial energético que permite recibir y ofrecer de forma segura la consciencia emergente del mundo
«Con los ojos cerrados, la tarea del moviente es esperar y escuchar, confiar en la posibilidad de ‘ser movido’, en vez de moverse» Mary Whitehouse

